Testimonio C. G.

Nunca pensé en lo que puedes llegar a olvidarte de ti misma, o realmente no haber pensado en ti, nunca.

Nunca pensé en que realmente puedes no conocerte ni un poquito.

Nunca pensé en que nunca he sabido qué es realmente lo que me hace plena y feliz.

Nunca pensé en que primero estás tú y después el resto, o al menos con un límite.

Nunca pensé en mi …

Después de mucho tiempo sin entender qué me podría pasar, después de mucho tiempo observando mi vida y no encontrando ningún motivo para estar lo triste y perdida que estaba, descubrí que yo nunca había vivido mi vida: mi vida había sido “vivir” la de cuántos tuviera a mi alrededor.

Todos esos motivos de todo mi alrededor fueron los que me hicieron llegar a un punto tan alto del que no saber salir, no saber actuar, no saber qué pasaba…

Todas esas vidas con las que yo había empatizado tanto por propia voluntad, por propia felicidad, la de ayudar a todo el que quería… me llevaron a sumergirme en una sensación de ahogo de la que no sabía salir.

Me di cuenta de todo ello…gracias a María José.

Gracias a ella pude descifrar todas esas dudas,  pude saber que lo que me había llevado a esa cima era intentar superar tantas cosas que en cierta manera no me pertenecían,  pude descubrir que yo no había vivido mi vida plenamente, y por ello, no conocía en ciertas ocasiones ni mis sentimientos, ni mis emociones, ni mucho menos, sabía explicarlas ni entenderlas.

Ella consiguió hacerme hablar de cosas de las que ni yo misma era consciente, cosas que había dejado en el último rincón de mi mente y corazón las cuales eran muy importantes y no dejaba que salieran .

Creo que ese dolor que yo intuía que podía causarme hacerlo consciente, fue lo que me llevo a aferrarme en la “vida de los demás “

Ella consiguió no sólo que hablase sobre esos temas sino que me ayudó a llorar, si, a llorar, algo tan sencillo como eso (lo cual hoy hago siempre que lo siento)

Yo no me permitía nunca llorar, me obligaba a cambiar rápidamente mi estado emocional, y esto, como ella me enseñó , también es algo que llena el vaso ….y que…¡¡¡¡no es malo!!!! llorar no es malo ….

Me enseñó tantas cosas ….

Me ayudó a conocerme un poquito, que en mi caso…¡¡era mucho!! era como volver a nacer.

Conocerme.

Aceptarme.

Pensar en mi.

Y permitirme sensaciones, miedos y lloros ….

A día de hoy hace mucho tiempo que terminé mi proceso con María José. Me queda mucho por aprender y conseguir esa felicidad, pero lo que ella me enseñó os puedo asegurar que… ¡¡¡¡no tiene precio !!!

Se pensar en mi.

Se decidir.

Se decir que no.

Y se llorar.

Gracias María José, todas estas palabras salen desde mi corazón, con mi poca habilidad expresiva, has conseguido que sacara mucho más de lo que esperaba…

 

(C. G. Octubre, 2017. Madrid)